Quizás a alguien le parezca curioso que, al hablar de las relaciones interpersonales más íntimas, se hable de un yugo. La RAE lo define muy bien:
"instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por el
cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello, los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o pértigo del carro, el timón del arado, etc."
Ahora debería demostrar que sí se hace y explicar cómo y por qué.
Los casados son llamados también cónyuges. Es la cláusula que hay que aceptar: toma el yugo de te pareja y llévalo con ella: comparte su peso y llevadlo entre los dos.
Por eso en una mala relación se dice, en cambio, que uno está subyugado: bajo el yugo del otro.
Bien, se deduce que lo que conviene es pasar del subyugamiento a la conyugalidad. Y sé que esta frase no podría encabezar con sentido este escrito. Pero ahora sí se entiende. El cristianismo lo tenía muy claro y era más atrevido aún en su exposición: una caro, en latín. Una sola carne. No sólo hay que llevar el yugo entre dos, sino que no hay dos: somos uno.
Se dirá que la teoría es bonita. Es verdad, lo es. Y ha funcionado años. Y aún va de maravilla. Y es un reto para todos. (Y no se logra de cualquier modo, añado)
Bien, se deduce que lo que conviene es pasar del subyugamiento a la conyugalidad. Y sé que esta frase no podría encabezar con sentido este escrito. Pero ahora sí se entiende. El cristianismo lo tenía muy claro y era más atrevido aún en su exposición: una caro, en latín. Una sola carne. No sólo hay que llevar el yugo entre dos, sino que no hay dos: somos uno.
Se dirá que la teoría es bonita. Es verdad, lo es. Y ha funcionado años. Y aún va de maravilla. Y es un reto para todos. (Y no se logra de cualquier modo, añado)
Lejos de todo lo dicho, encontramos la relación interpersonal de hoy día: una relación sin yugo. Esto es, falsa. A pesar de todo, los enamorados se dicen las barbaridades de siempre: "seré siempre tuyo".
A nadie se le oirá decir: "tuyo por siempre jamás, menos los martes". (o sí, añado ahora)
Porque del enamoramiento al amor va un paso: tomar el yugo, cargar con el otro.
A nadie se le oirá decir: "tuyo por siempre jamás, menos los martes". (o sí, añado ahora)
Porque del enamoramiento al amor va un paso: tomar el yugo, cargar con el otro.
Para concluir, no querría dejar de comentar que, en la relación personal con Dios, en la religión, también hay un yugo. Jesucristo dice:
"cargad mi yugo y aprended de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraréis alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".
Comentarios