Sencilla (de decir y no de cumplir: para eso está el pedir perdón y recomenzar): que a partir de ahora importe más la verdad que otras cosas. Porque siempre es mejor construir encima de la realidad.
En los profesores:
- que sepan reconocer que hay cosas que no saben (o que explican mal)
- que digan "hipótesis" en lugar de "cosa evidente"
- que trabajen con vistas a la verdad, no a sí mismos
- que corrijan a los alumnos cuando se equivoquen sin hacer dejaciones en sus obligaciones por un falso respeto a la libertad
- que no desprecien la inteligencia y ganas de los alumnos
- que no apabullen con su mal humor o cinismo...
- que lo políticamente correcto no les prive de la realidad de quiénes son sus hijos en el colegio
- que no se decore su comportamiento en casa
- que la honra y la fama dejen paso a la verdad
- que no se avergüencen de su hijo
- que no se proyecten en su hijo
- que reconozcan sus límites y fracasos como padres
- que, también, sepan que sus hijos se equivocan libremente y en ocasiones no podrán hacer nada
(Nada se dice aquí sobre cómo mejorar la relación verdad-educación-alumno. Es la más obvia.)
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