Una propuesta educativa


Sencilla (de decir y no de cumplir: para eso está el pedir perdón y recomenzar): que a partir de ahora importe más la verdad que otras cosas. Porque siempre es mejor construir encima de la realidad.
 
En los profesores: 
  1. que sepan reconocer que hay cosas que no saben (o que explican mal)
  2. que digan "hipótesis" en lugar de "cosa evidente" 
  3. que trabajen con vistas a la verdad, no a sí mismos
  4. que corrijan a los alumnos cuando se equivoquen sin hacer dejaciones en sus obligaciones por un falso respeto a la libertad 
  5. que no desprecien la inteligencia y ganas de los alumnos 
  6. que no apabullen con su mal humor o cinismo...
En relación a los padres: 
  1. que lo políticamente correcto no les prive de la realidad de quiénes son sus hijos en el colegio
  2. que no se decore su comportamiento en casa
  3. que la honra y la fama dejen paso a la verdad 
  4. que no se avergüencen de su hijo 
  5. que no se proyecten en su hijo 
  6. que reconozcan sus límites y fracasos como padres
  7. que, también, sepan que sus hijos se equivocan libremente y en ocasiones no podrán hacer nada
¡Mucho que mejorar entre todos!

(Nada se dice aquí sobre cómo mejorar la relación verdad-educación-alumno. Es la más obvia.)

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