Es un obra de Beethoven. Tiene todos los ingredientes que nos gustan: inacabada, quizás no suya del todo, etc..., un misterio, vamos. Y, además... ¡ese nombre!: "Rabia por un céntimo (un penique) perdido".
Dice la leyenda que Beethoven la compuso para expresar su rabia —burlesca— por esa diminuta pérdida. Algo similar hizo Chopin con su "Raindrop", o gota de agua: a base de las goteras, no pudo dormir, y
se sacó esa genialidad de no se sabe dónde. Ahí la dejo:
Cosas que uno que puede hace: de un hecho cotidiano, una obra de arte.
No en ese sentido, pero está al alcance de todos. Como decía un alumno hace unos años:
"se trata de hacer algo sublime con lo ordinario".
Beethoven y Chopin fueron por delante.
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