
Pero, siguiendo con el ejemplo y llevándolo al límite, a veces cansa y desconcentra ese molesto piar de los pajarracos. Por ruidoso, por el mucho volumen, o por lo excesivamente continuo.
Apliquemos sencillamente esa metáfora al uso de Twitter y veremos que el punto medio debe estar presente en el uso y disfrute que uno hace de él.
La naturaleza es sabia y consigue que, en verano, dejemos de oír a las grillos. Porque filtra ese ruido: llega, pero no se procesa como útil. Y no se "oye". De otro modo, acabaríamos locos.
Pues eso hay que hacer con el Twitter de vez en cuando. Un poco de calma: un poco de e-ayuno o e-dieta. No sea que demos mucha importancia a cosas realmente estúpidas o vacías.
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