Descartes y los espejos que no engañan

Dice Descartes, en la cuarta parte de su archiconocido Discurso del Método: 
''Así, puesto que los sentidos nos engañan a veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal como ellos nos la hacen imaginar". 
Bonita exageración voluntaria que ya corrigieron algunos filósofos al buen matemático que fue Descartes.
Contra la cual tengo, además, una bonita fotografía (es un decir: es más bien mala) que ilustra lo sencillo que es corregir el "engaño" de los sentidos.
En el cristal se lee: 
"los objetos del espejo aparecen más pequeños de lo que son".
Así de fácil, amigo Descartes
Las leyes de la reflexión y refracción ya se descubrieron.
(¡Es la ley de Snell-Descartes!. Fue descubierta —nos dice Wikipedia— primero por Ibn Sahl en el siglo X, que la utilizó para resolver las formas de las lentes anaclastic (lente) (las lentes que enfocan la luz con aberraciones geométricas). Fue descubierta otra vez en el siglo XVI, por Thomas Harriot; y enunciada nuevamente en el siglo XVII, por Willebrord Snel van Royen. En los países francófonos, la ley de Snell se conoce como "segunda ley de contracción" o "ley de Descartes").

Porque el proceso mental lógico no es el suyo (ficticio y forzado), sino el siguiente:

a. las cosas son como son (el tenedor es duro y recto, y el agua, incapaz de doblarlo: es dentro del agua donde soporta el peso, que luego saca afuera)
b. parece que las cosas son como no son (cuando meto un tenedor en el agua, lo veo doblado)
c.  pero no: son como son.
c. lógicamente, por tanto, algo pasa: el agua debe de tener alguna propiedad que hace que vea doblado lo que en realidad está rígido y recto. U otras opciones, que uno investiga... y descubre.

Eso. Y no deducir que lo sentidos nos engañan y, por tanto, etcétera, etcétera...


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